Muchos somos los que tenemos a tan preciado líquido elemento, o zumo de cebada, en los altares.
Sin más dilación, paso a daros un paseo imaginario por la calle donde se encuentra este emblemático edificio: la calle Luis Montoto, o como aún la siguen llamando nuestros mayores, la calle Oriente.
Pero antes de iniciar el paseo, me gustaría contaros una curiosidad sobre dicho edificio y el porqué de la elección de esta calle para situar allí la cervecera sevillana.
Los hermanos Tomás y Roberto Osborne Guezala, pertenecientes a la conocida familia bodeguera de El Puerto de Santa María, decidieron diversificar el negocio familiar y entrar en un sector que por entonces todavía tenía un largo camino por recorrer en España: la fabricación de cerveza.
Los dos hermanos habían conocido durante sus viajes por Europa las modernas técnicas de elaboración cervecera y quedaron especialmente interesados por las cervezas de baja fermentación que triunfaban en Europa Central.
Querían crear una cerveza adaptada al clima del sur, que pudiera consumirse muy fría sin perder sus características.
Y para poner en marcha aquel proyecto necesitaban algo fundamental: agua de calidad.
¿Por qué Sevilla? Y, sobre todo, ¿por qué la calle Oriente?
La elección de Sevilla no fue casual.
La propia historia de Cruzcampo señala que los hermanos Osborne escogieron Sevilla por la calidad de sus aguas y, en concreto, este emplazamiento porque allí existía un manantial de aguas de gran calidad que consideraban especialmente apropiadas para la elaboración de cerveza.
La empresa llegó a relacionar aquellas aguas con las de Pilsen, uno de los grandes referentes mundiales de la cerveza.
Sin más dilación, paso a daros un imaginario paseo por la calle Luis Montoto y por su historia.
Para los pocos que no conozcan su situación, la calle se encuentra entre las confluencias de Menéndez Pelayo, San Esteban y San Agustín, por un lado, y la avenida de la Cruz del Campo, la avenida de Andalucía y la calle Greco, por el otro.
Dicha calle tiene su origen en una antigua calzada romana, siendo esta una de las más importantes de la época de la Hispalis romana.
Esta pasó a denominarse en el siglo XIII como Calzada de los Caños de Carmona, en referencia al acueducto que discurría en paralelo a ella.
Durante el siglo XV llega un acontecimiento que sería muy importante en la historia y nomenclatura de la calle: se construye el templete de la Cruz del Campo, pasando la calle a ser conocida como la Calzada de la Cruz del Campo.
Durante el siglo XVII, su primer tramo fue denominado Alameda de San Benito, por la iglesia allí existente, mientras el resto continuó siendo conocido como Calzada de la Cruz del Campo.
Ambos topónimos se fusionaron en el año 1869, cuando se le da el nombre por el que aún muchos de nuestros mayores la conocen: la calle Oriente.
Este nombre le viene dado por su eje rectilíneo de levante, por donde se producía la entrada a la ciudad.
Este nombre permanece hasta el año 1920, cuando se le da el nombre del literato y cronista sevillano don Luis Montoto.
En 1931 vuelve a ser denominada como calle Oriente y no es hasta 1941 cuando toma de nuevo el definitivo nombre de Luis Montoto.
No es hasta los años treinta del siglo XX cuando la calle comienza a tomar su actual fisonomía, al acometerse sobre ella un considerable proyecto de ensanche y pavimentación, estableciéndose una gran alameda a ambos lados de la calle.
En 1929, Félix Doreste levantaría el que durante muchos años fue todo un símbolo de la calle y por el que tantos años cruzó la Hermandad de San Benito: el puente de la Calzada.
Este fue levantado sobre la antigua Alcantarilla de las Madejas, que no era más que un puente adosado al acueducto que salvaba el arroyo Tagarete.
En el primer tramo de la calle existió desde el siglo XVII un arrabal conocido como La Calzada o Campo de los Mártires. A principios del siglo XX, a este arrabal se le van sumando construcciones, comenzando por la propia Puerta de Carmona.
Allí se aloja el histórico Monasterio de San Benito, levantado por los monjes benedictinos que acompañaron al rey Fernando III el Santo en 1249.
En la calle Luis Montoto encontramos también el asilo de las Hermanitas de los Pobres, en el número 43. Estos terrenos correspondían a la huerta y parte de las dependencias del antiguo monasterio de San Benito Abad, dedicado inicialmente, hasta finales del siglo XVI, a Santo Domingo de Silos.
Como dato curioso de la calle cabe reseñar que esta fue cuna del Vía Crucis a la Cruz del Campo.
La calle fue el escenario del primer Vía Crucis organizado en España en el siglo XVI, instaurado por Fadrique Enríquez de Ribera, marqués de Tarifa.
El recorrido comenzaba en la Casa de Pilatos y terminaba justamente en el templete de la Cruz del Campo. La distancia medida entre ambos puntos fijó los 1.432 pasos que, según la tradición, equivalían a la distancia recorrida por Jesús, sirviendo como germen e inspiración para las estaciones de la Semana Santa sevillana actual.
Durante siglos, el paisaje de esta calle estuvo dominado por los arcos de los Caños de Carmona, el acueducto que traía el agua a Sevilla.
Lamentablemente, en 1912, gran parte de esta estructura histórica fue demolida en nombre de la modernización urbana.
Hoy en día todavía podemos ver un pequeño tramo superviviente, exento en mitad de la mediana, frente al número 28, y otra sección de arquería doble en el cruce con la calle Jiménez Aranda.
Durante la primera mitad del siglo XX, la calle Oriente comenzó a albergar un notable tejido industrial.
Una de sus construcciones más reconocibles fue la Fábrica de Gaseosas, levantada en los años veinte.
En 1950, este edificio pasó a ser la sede de la famosísima marca La Casera.
Aunque la fábrica desapareció y el inmueble acabó en manos bancarias, la estructura todavía se conserva en la confluencia con la calle Tomás Murube, como testimonio de la industrialización de la avenida.
Aquí nació también la famosa cantante de copla Lolita Sevilla.
Y aunque al torero Manuel Jiménez “Chicuelo” se le asocia con La Alameda, la verdad es que nació en la calle Luis Montoto.
Quien realmente quiera conocer cómo respira la calle Luis Montoto, que se dé una vuelta por ella cualquier Martes Santo por la mañana, se tome un vaso del líquido elemento del que hemos hablado al principio, una Cruzcampo —a ser posible en uno de los establecimientos más emblemáticos de la calle, el Bar J— y vea salir a la Hermandad de San Benito y a su gente de la Calzada.
Porque es entonces cuando esta calle vuelve a recuperar una parte de aquella Sevilla que nunca terminó de marcharse.
Sin más, me despido de vosotros hasta la próxima, no sin antes invitaros a seguir las cuentas de X, antiguo Twitter, y Facebook de El Cicerone de Sevilla, donde os cuento a diario todas estas historias de nuestra ciudad.
Un cordial abrazo de El Cicerone de Sevilla y muy buenas tardes.





